DE LA RESPONSABILIDAD Y LA POLÍTICA

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Algunos piensan que la política es una tarea sucia, vinculada a lo más bajo del ser humano; también piensan que sus representantes en la tierra, esto es, los partidos políticos son una prolongación de ese ictus infecto que se llama democracia. Evidentemente, es sólo una opinión de unos pocos y sin embargo, gracias a algunos prebostes que lucen ternos de regalo, coches rojo pasión y otros “cadeaux” por el estilo resulta una opinión bastante generalizada últimamente; todo esto no tendría mucha importancia de no ser porque a resultas de estas semblanzas, el ritual político resulta un tanto descorazonador.

Cuando los propios partidos se ensimisman sobre sus estructuras intocables donde vividores que sólo se representan a sí mismos y por supuesto a sus intereses campan a sus anchas, sin que esas estructuras los desenmascaren ni los filtren el descrédito está servido; cuando los otros poderes distintos del ejecutivo dependen de estructuras de poder obsoletas y vinculadas a un interés partidista, entonces independencia y justicia se erosionan de tal forma que el corazón vuelve a darte un vuelco; cuando todo vale y se anteponen visiones únicas e inamovibles en lugar del bien común resulta un granito de arena más en ese sentimiento refractario a lo público, quisiera seguir poniendo ejemplos pero quizá resulte un tanto tedioso, así que, es fundamental  recordar que la política también es una tarea noble si entendemos noble  buscar el bien común, vertebrar la sociedad, discutir iniciativas, debatir propuestas , en definitiva tratar de mejorar la vida de nuestros conciudadanos. Tarea importante, sin duda; por eso resulta crucial saber que si queremos que nuestras ideas no se diluyan en discusiones sin fin, votos a mano alzada, aplausos complacientes deben llevar de la mano el voto secreto, la representatividad legítima (un hombre un voto) así, hasta formar una línea de enganche de abajo a arriba, donde la participación es imprescindible pues sin participación no hay democracia.

Todo esto, lo lideran personas con sus imperfecciones y fobias, con sus intolerancias y respetos, todo forma parte de ese conglomerado que crean las organizaciones. Pelear desde dentro por sus reformas, sus cambios, sus proyectos, es el ejercicio más inteligente, que no perfecto, y sin duda el menos malo de los sapos tragables (desde una ética del poder) que podamos hacer; luchar por cambiar las cosas, las posibles, las probables, incluso las imposibles todas ellas se estructuran mejor desde dentro que desde fuera, simplemente porque sin todo lo anterior cualquier movimiento carece de valor político práctico aunque resulte tremendamente respetable, será esa reflexión la que nos hace estar al tanto de lo que ocurre a nuestro alrededor y por lo tanto la que nos mantiene alerta. Llamar a participar, reformar, refundar es llamar a construir, construir futuro, construir esperanzas, con certezas o sin ellas, ganadas batallas y perdidas guerras pero nos hace presentes, dignos………humanos, por eso participar es de alguna manera soñar, hacer presente lo que no está, actuar en definitiva es situarnos en la responsabilidad y de esa forma también en la política.

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