Barrio

BARRIO

 

Me he sentado en una esquina,

pensando:

¿Qué fue de la infancia?

¿Acaso no quedan lagartijas?

¿Es que no hay futbolines?

¿No vamos de excursión al Parque Alcosa?

 

Me he sentado en una esquina,

recordando: la huerta, la acequia,

el asfalto.

 

Voces en los patios que te llaman,

sin móviles, con la garganta a trapo,

mujeres trabajadoras, hombres honrados.

 

Me he sentado en una esquina,

y me pregunto;

¿Qué fue de los barrios?

Aquellos en los que me perdía,

en los que sonreía, en los que jugaba,

saltaba, corría, gritaba, peleaba,

 

¡Vivía!

 

¿Qué fue de los barrios?

poblados de hombres de barro,

con callos en las manos,

los rostros limpios,

espuma de afeitar y trabajo.

 

¿Qué fue de los barrios?

No había prioridades, ni prisas,

ni coches, ni videojuegos,

ni mentiras, ni atascos.

 

He preguntado a los niños,

si se acordaban de mí,

de aquel que fue su amigo,

su compañero, su cómplice,

el héroe, el soldado.

 

He preguntado a los niños

qué fue de los barrios,

esos que te enseñaban

que el mundo no es plano,

ni redondo, ni ovalado;

ni blanco, ni negro,

sino gris y muy variado.

 

Que la educación partía

del patio hacia fuera,

entre entradas y salidas,

entre puertas y ventanas,

que el que la hace la paga,

y la responsabilidad se pierde

o se gana, pero nunca se cambia.

 

Vivíamos en colmenas, ya lo sé;

pero había mujeres que miraban

por los ventanales con la frente de cera,

orgullosas, confiadas.

 

¿Qué fue de los barrios?

 

Gente que soñaba antes

y después de un “sol y sombra”;

era la quiniela, la lotería,

el coche, el chalet, las horas;

ilusiones, reflejos de una vida dura,

hecha con jirones, de retazos, con desarraigo,

solidaria.

 

Me he sentado en una esquina,

escribiendo, buscando sin esfuerzo la memoria,

esa que no debe perderse,

esa que te lleva al pasado, a las voces,

a las lagrimas, a mis padres,

a mis vecinos, a mis amigos,

¡a mi barrio!

 

2 pensamientos en “Barrio

  1. Añoranzas! Me he trasladado a mi barrio, ese al que vuelvo a visitar de vez en cuando, en el que vivi mi infancia. Sin moviles ni pc,s….que felices eramos! Una cuerda, un elastico, un balón…Todo esto lo vivi en Benimaclet.

    • agaroca dice:

      De eso se trataba evocar algo que no volverá de ninguna manera pero lo recuerdo con valores diferentes a los de ahora, todo tan tecnificado y a la vez todo tan sin personalidad….en fín me hago mayor…debe ser eso…me alegro que te haya gustado

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