LA ESPERA

Hay arena que vibra mientras mis pasos trazan ciculos, oscuros, muertos, sin sentido.

Hay agua que moja mis zapatos, viento que golpea mi cara, luz que ilumina mis manos.

Hay horizontes que refulgen como estrellas, y hay sonrisas que merece la pena conservarlas en la memoria,

y te despejan dudas, y te limpian, y te abandonan.

Hay noches que no respiras, que el corazón se desboca, te descontrolas, te dejas caer, te ofuscas, te ahogas.

Hay días que de tan plenos te revienta el pecho, y las lágrimas rompen cristales de sal, mientras lloras en silencio.

Hay momentos que sentado esperas una visita, una mirada, una mano que se ofrece, una caricia que no és, un reencuentro, reclamar un poco más de tiempo, una llave que no abre puertas sólo las cierra, un poema largo.

Hay ropas que se desprenden como las viejas pieles, que por impropias no te pertenecen.

Hay tanto que sentir, tanto que leer, tanto que vivir, que duele pensar que hilo se agote sin ver crecer los arboles, sin sentir la lluvia en el cuerpo.

Hay poemas que nacen para morir al leerlos, de pura fuerza, con tanta intensidad que estallan como un destello, como una llama, sin sonido, ingrávido.

Y mientras tanto miro a mi alrededor, ojeo las caras, los cuerpos, veo mis manos, me toco la cara, me desespero, escribo con pausa, esperando, sólo esperando, quizá una estación nueva, una que empuje mi alma, o el sol, o el viento, y el mundo……

AGA

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ROCK N ROLL SOUL – SCREAMING EAGLES

Era una mañana fria, de cojones, había dejado al chaval en el cole, me acerqué sin prisa al bareto de abajo de mi casa, ya de buena mañana olía a fritanga, tenía el estomago revuelto, pido un café sólo; el televisor ya empieza a decir gilipolleces, un capullo disfrazado dice no sé que de la bolsa…..miro el reloj, tomo el café a toda hostía. Se me hace tarde joder, cojo el coche arranco y meto el usb……la carretera se cierra, el motor ruge como un condenado, paso El Saler, los campos inundados, las acequias llenas, garzas revolotean; me salgo de la carretera y me meto en un camino hacía la marjal, la humedad casi me quiebra los huesos dejo el loro puesto y suena esto……joder que mañana.

PROTECTION – LUCINDA WILLIAMS

Sólo despues de un día polvoriento, cuando el estres se disipa y una cerveza fria se desliza por tu garganta, cuando las noticias te resbalan y les gritas que hijos de la gran puta que sois, cuando eso ocurre te das cuenta que estas alcanzando un estado de semi-gracia. Es entonces cuando coges lo puesto te pones la cazadora te calzas las gafas y sales a la calle, te sientas, enciendes un cigarrillo y conectas el móvil, miras la música que tienes y ves esto, lo oyes, te mueves, cada rif suena de verdad, se pega como una bailarina de garito de carretera, pero no estas en Laredo, ni en Texas….no hermano estas en Valencia…..y me cabeza empieza a funcionar como deberia……

 

LA ISLA MÍNIMA (El corazón de la marisma)

 

Es probable que un director de la talla de John Ford cuando rodaba en Monument Valley algunos de los mejores westerns de la historia del cine, casi con total seguridad estuviera pensando en el paisaje como un elemento indispensable sin el cuál la historia sería otra, no mejor ni peor sino simplemente otra.

Quizá Alberto Rodríguez pensara lo mismo cuando decidió contar esta historia en las marismas del Guadalquivir y no se entiende esta trama sin la impronta de esa naturaleza que fluye como si nada existiera y a la vez todo lo envolviera. Y doy por sentado que algo de eso hay, si tengo en cuenta que me estoy acercando a la mejor película española que se ha rodado este año, y para mí una de los mejores films noirs hechos hasta la fecha aquí en suelo patrio.

Y el resultado es así porque hacía mucho tiempo que no se juntaban tantos elementos, y tan buenos, funciona todo con precisión, con equilibrio, con inteligencia, pero sobre todo tratando al espectador como adulto, y eso da como resultado esta gran película.

Comienza La Isla Mínima con un planos aéreos en los que la marisma, el río, el agua, la fauna….fueran las circunvoluciones del cerebro y todo ello unido por redes tan poderosas que ahí en ese microcosmos todo parezca lo mismo pero su complejidad resida una vez nos vayamos acercando. Eso hacen nuestros protagonistas, dos policías venidos de Madrid, casi condenados, purgando sus pecados, a resolver unas desapariciones que harán que su investigación sea un descenso por su particular río en tinieblas por utilizar la terminología de Conrad.

Este viaje nos lleva a la España de los 80 donde lo viejo no acaba de morirse y lo nuevo no acaba de despegar, igual que los dos compañeros tan diferentes, tan distantes y desconfiados el uno del otro que ambos representan pasado y futuro. Y como todo viaje implica necesariamente una introspección, como la que Javier Gutiérrez – Juan hace mirando los flamencos como si fueran monstruos fantasmales surgidos del infierno sevillano para atormentarle y recordarle su pasado oscuro, represor, extraño, pútrido. Ese ajuste de cuentas personal se manifiesta con tanta presencia que hace que sea para mí de lo más interesante de la película, esa dualidad, por un lado tan turbia y por otro tan por que no comprensiva.

Son sus métodos tan sucios como persuasivos, todo ello bajo la atenta mirada de su compañero que le observa quizá pensando que él es mejor mucho mejor.

Y sin embargo, todos somos elementos de un mismo laberinto depositados aquí, con nuestros deseos, con nuestras metas, fuera de ese entorno acuático, primitivo, donde pervive lo injusto y escapar es casi una obligación al precio que sea aunque muchas veces ese precio sea imposible de pagar.

Es La Isla Mínima madre o hija o quién sabe de aquellos dos policías enfrentados que recorrían Nueva Orleans y el delta de Mississipi intentando encontrar a un asesino en serie mientras buceaban en la sociedad, y en ellos como si el universo no estuviera sobre sus cabezas, y caminaran inseguros sobre sus pies. Tal es el parecido, y quizá por eso ambas sean verdaderas obras llenas de un metalenguaje fílmico que desborda intención, por eso ambas sean paisaje y oscuridad, por eso ambas sean grandes ejercicios de guión, de elaboración de personajes, de ambigüedades.

Resulta muy recomendable sumergirse en las marismas de la isla mínima y dejarnos atrapar por esta historia que es muchas otras historias a la vez, en la que cada canal del río, cada recodo del camino incluye una sorpresa, tal vez una amenaza, tal vez un grito, o un sitio donde el tiempo tramita las leyes esas que los hombres se dan para no apretar el gatillo. Y sin embargo todo se queda en la marisma, se hunde, se enfanga se oculta tras un cañaveral quizá esperando que todo desde arriba a vista de pájaro resulte menos duro menos incierto.

 

INTEMPERIE

Excelente colaboración literaria de Marisé Segura Pedrero, esperemos y deseamos que no sea la última…..disfrutad.

Una huida, un niño escondido, un cabrero, así nos pone en el punto de partida Jesus Carrasco, con su novela, Intemperie. Un relato del que poco importa el lugar, el tiempo y los nombres, ocultados al lector, como una historia que, o bien ha querido que no quedara desfasada para un futuro tomador del libro, o (yo me decanto por esta última) hablar de situaciones y sentimientos universales, sin fechas, sin adornos que puedan desviar lo intrínsecamente humano.
Una huida supone dejar atrás lo malo, lo hostil y encontrar un terreno seguro ya sea real o como una situación en el plano interior. Lo que se encuentra el protagonista tras dejar a su corta edad su hogar, es un lugar más hostil del que procedía. Pues bien, así es la propia vida, de la noche a la mañana no vas a dejar atrás tus fantasmas, todo requiere un aprendizaje, de un camino árido sin apenas sombras donde poder cobijarse, de personas que van en tu búsqueda para que permanezcas inmóvil, pero también de aquellas que caminan a tu lado. Y de todo esto trata Intemperie, de un proceso hacia el cambio, de que escapar de tus problemas no es meter la cabeza en la tierra a modo de avestruz, sino seguir un camino hacia el cambio.

El lenguaje utilizado, roza el lirismo, profundo, con pinceladas de poesía. Sumerge en un territorio de gran belleza, lo oscuro, lo árido. Si bien utiliza palabras muy propias del ámbito rural ( con pausas al diccionario totalmente enriquecedoras), no por ello resulta una lectura pesada, más bien cercana, donde lo universal prevalece contra lo característico del terreno. Y como algo puramente personal, me resulta cercano a los poemas de Manolo Chinato, tratando temas sociales desde un sustrato primario, de andar por casa, donde se juntan elementos de poder, subordinación y vejatorios, con aquellos de la tierra, y de lo que emerge de ella.

La relación del joven con el anciano cabrero, va mas allá de aquél Lazarillo de Tormes, ya que en este caso uno ofrece lo que tiene y a cambio recibe lo que le falta. A cambio de juventud, fresca y sin límites, experiencia, responsabilidad, surcos en la piel. A cambio del paso de los años, una vuelta a lo humano, a sentirse vital, a sentir el aire en los poros.

Todos los elementos buscan su espacio en cada una de las páginas de esta corta novela, todo cuidadosamente situado cuenta. El sol, el agua, las nubes, una miga de pan, las cabras, el perro… La vida, la sed por un cambio, el correr del tiempo, lo importante frente al todo, la multitud, la subordinación…

Cada palabra, cada frase, nos ofrece un aprendizaje de la vida, sin necesidad de irnos a literatura de autoayuda o a un ensayo. Sobresalen temas profundos, actuales, sociales, de lo más hondo de la persona, de cambio vital, y por qué no, de nosotros mismos.

Marisé Segura Pedrero

La ciudad del viento – Quique González (Entre la ruta americana y la meseta)

Si tuviera que definir a Quique González diría que es un espíritu libre, lleno de talento, donde la música y las letras forman una barrera que transcurre entre campos mesetarios, entre charcos nocturnos, mientras enciendes un último cigarrillo y piensas que sólo estoy.

Las influencias son acojonantes desde Tom Petty, pasando por Sabina hasta Los Burning o como no Los Secretos, canciones al desamor, a la incomunicación, al desarraigo temas homenaje a su ciudad Madrid en Calles de Madrid, baladas tristes y llenas de perdidas como bajo la lluvia, el deseo de el reencuentro sonando más country que nunca en Polvo en aire, temas que puedes estar escuchando una y mil veces sin cansarte. Yo creo que a quién más me suenan es a Los Secretos letras elaboradas y temas bien construidos y mejor interpretados, a parte lógicamente de todos los temas tratados que tan de los hermanos Urquijo…….disfrutarlo.

Tu continente – Izal (De como contar historias para escondernos)

De este grupo también madrileño no tenía ni idea de su existencia y alguien por ahí un día me lo comentó, y bueno me puse a escuchar a estos chicos y la verdad es que me paso lo mismo que con Vetusta Morla, me resultaron muy frescos aunque había cosas en cuanto al estilo que no parecía indie si no que recordaba a espacios musicales de los primeros Queen, ya sé que resulta extraño, Izal no es Queen obviamente, pero esa sensación de que una cosa sabes como empieza pero no sabes como acaba en lo musical es muy de agradecer por inteligente (quizá de ahí que en una entrevista que se publico en el ya desaparecido diario Público reconocieran que su canción favorita en inglés era Bohemian Rapsody, no creo que sea casualidad). De esta forma comencé a leer entre acordes a fijarme en sus letras y poco a poco a adentrarme en un universo lleno de matices y sugerencias. De letras elaboradas y que de una forma u otra también enlazaban con ese mundo tan profundo y rico que planteaban Vetusta Morla. Elegir Tu continente es una elección tan personal porque al escucharla me recuerda ciertos espacios transitados donde los demás importan muy poco, donde las coartadas forman parte de lo sustancial hasta el punto que son lo sustancial y la forma adquiere una mascara, llena de brillos, llena de exuberancia pero vacia de contenido porque desde la no-empatia le quitas humanidad a todo aquello que no debería sernos ajeno.

Esto esta presente en el tema tan presente como que otro tema de Mikel Izal titulado perdido resulte un himno generacional donde no estén verdades cerradas y los sentimientos se marcan a golpe de bit…..de todo eso habla este tema, de la necesidad de encontrar certezas en canción para nadie y un mundo cotidiano, accesible, reconocible, deseado.

Contar historias para escondernos, elaborar universos sin alma, todo refleja algo que no existe y pasa factura de tal modo que quizá la verdadera libertad que no puede compartirse no deja de ser algo solitario, algo que forma parte de tu continente donde las fronteras te impiden ver otras caras otros cuerpos y vincularte con otros corazones.