LA ESPERA

Hay arena que vibra mientras mis pasos trazan ciculos, oscuros, muertos, sin sentido.

Hay agua que moja mis zapatos, viento que golpea mi cara, luz que ilumina mis manos.

Hay horizontes que refulgen como estrellas, y hay sonrisas que merece la pena conservarlas en la memoria,

y te despejan dudas, y te limpian, y te abandonan.

Hay noches que no respiras, que el corazón se desboca, te descontrolas, te dejas caer, te ofuscas, te ahogas.

Hay días que de tan plenos te revienta el pecho, y las lágrimas rompen cristales de sal, mientras lloras en silencio.

Hay momentos que sentado esperas una visita, una mirada, una mano que se ofrece, una caricia que no és, un reencuentro, reclamar un poco más de tiempo, una llave que no abre puertas sólo las cierra, un poema largo.

Hay ropas que se desprenden como las viejas pieles, que por impropias no te pertenecen.

Hay tanto que sentir, tanto que leer, tanto que vivir, que duele pensar que hilo se agote sin ver crecer los arboles, sin sentir la lluvia en el cuerpo.

Hay poemas que nacen para morir al leerlos, de pura fuerza, con tanta intensidad que estallan como un destello, como una llama, sin sonido, ingrávido.

Y mientras tanto miro a mi alrededor, ojeo las caras, los cuerpos, veo mis manos, me toco la cara, me desespero, escribo con pausa, esperando, sólo esperando, quizá una estación nueva, una que empuje mi alma, o el sol, o el viento, y el mundo……

AGA