De viajes y exploradores

 

Siempre me gustó la ciencia ficción, como también me gusta el cine de aventuras, por eso me gusta Interestelar, porque Christopher Nolan ha conseguido la difícil tarea de contar una historia que mezcla tan bien el universo de la ciencia ficción con el de la aventura si entendemos la aventura tanto como un hecho extraño e insólito como si habláramos de una empresa con un destino incierto . De esta forma ahí radica su virtud pues en 169 minutos consigue mantenerme disfrutando de una historia donde hemos dejado de ser exploradores y nos hemos convertido en granjeros, en un planeta convertido y azotado por nubes de polvo que presagian la venganza de ese nuestro planeta antaño aliado, y ahora cansado de nuestros desmanes, nos demanda el precio a pagar por tanto destarifo. Ese precio no puede ser otro que la aniquilación de la raza humana haciendo del planeta azul un terruño sin vida. A partir de aquí comienza la empresa de intentar encontrar un planeta que albergue la esperanza de la vida, la continuación de nuestra impronta, la consciencia de un mundo. Este viaje interestelar será duradero y en él el espacio y  el tiempo se pegarán se harán uno y la ciencia cobrará sentido, pero también lo personal, lo humano, el amor paterno filial frente a la perdida, la oscuridad y la desesperación del ser humano y sus capacidades para intentar sobrevivir, excelente ese desesperado profesor interpretado por Matt Damon que vislumbra su salvación con la muerte de los otros como arquetipo de la dualidad poco generosa de los hombres. Y es ciencia ficción porque recrea ese tramo mágico que separa ciencia y ficción convirtiendo la narración en algo especial y abrumador. Así es interestelar un viaje de personas con sus vidas, con sus miedos, con sus recuerdos, con esperanzas y fatalidades, pero sobre todo creyendo en la propia especificidad de aquello que llamamos humano, la vulnerabilidad, el cosmos, la propia existencia en definitiva……..para un servidor una pequeña joya, algo que nos habla de eso de viajes y de que alguna vez fuimos exploradores.

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